Foto cortesía de Suyen Torres

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13 julio, 2009

El Lujo a la Rusa (Last Part)

Todos los caminos llevan a Moscú

Marcas italianas y americanas como Gucci, Marni, Dolce & Gabbana y Anna Sui son algunas de las tantas que en sus más recientes colecciones se han inspirado en el abanico de recursos de las culturas que habitan en Rusia, pasando por su historia y la idiosincrasia de su pueblo.

En Gucci se pueden ver mini vestidos, con mangas largas y abombachadas con notables rasgos de la vestimenta de los campesinos eslavos; Marni toma el amor al oro de la sociedad rusa y la incorpora con broches, cadenas e hilos de oro entrelazados en sus prendas.

Gucci

Marni

Dolce & Gabbana reinventa la falda de la paisana rusa, la Dirndl, usando telas masculinas para recrearlas dándoles un sabor a la campiña inglesa de los años 70; Anna Sui usó el vestido bohemio, con estampados en terciopelo creando una onda roquera rusa que toda mujer de menos de 40 años va a querer llevar en su cuerpo.

Dolce & Gabbana

Anna Sui

La tendencia rusa

El rasgo en común que todas estas colecciones tienen, aparte del fuerte sabor eslavo, es la vuelta al lujo verdadero. El oro, los bordados, los brocados, las telas, la calidad de la confección, los materiales usados, todo dice lujo en su máxima expresión.

A diferencia de la ostentación que se venia dando en estos últimos años, este no es masivo ni mastige. Es el lujo hecho estrictamente para una clase social que la puede y la quiere consumir. Esto es uno de los productos de la crisis económica actual, la desaparición de lo masivo, que un logo de una marca de prestigio en cualquier cosa, la transforma en un objeto de deseo.

La situación actual ha hecho tambalear al capitalismo liberal de los 90 y 2000 que permitía a cualquier persona adquirir objetos de máxima suntuosidad perdiendo el verdadero valor del lujo y llevándonos a un mundo kitch, donde todo pierde calidad e importancia.

La Rusia actual es muy capitalista, la guerra fría la ganó occidente y Estados Unidos impuso su forma de vida y su cultura se expandió en el mundo entero, difundiendo su ritmo de consumo y plasticidad. El comunismo no era mejor, pero ahora parece que la marea ha cambiado y el capitalismo liberal que se venia reproduciendo se ha vuelto insostenible, y quien sabe, si esta moda rusa es como tantas otras tendencias pasajeras o quizás en unos años el idioma a hablar será el ruso y en vez de ahorrar en dólares americanos estaremos guardando nuestro dinero en rubles rusos.